La publicidad del Super Bowl y lo que dice sobre nuestro bienestar
Feb 08, 2026
Cada año, el Super Bowl no solo es uno de los eventos deportivos más vistos del mundo. También es uno de los momentos publicitarios más influyentes del calendario cultural. Millones de personas no ven el partido solo por el juego, sino por los anuncios.
Y eso dice algo.
Cuando una marca invierte millones de dólares en 30 segundos de atención, el mensaje que elige contar no es casual. La publicidad del Super Bowl funciona como un espejo cultural: refleja deseos, miedos, aspiraciones y estados emocionales colectivos. Este año, el mensaje fue claro: no estamos buscando más cosas, estamos buscando sentirnos mejor.
Menos impacto, más emoción reconocible
Durante años, los anuncios del Super Bowl se apoyaron en el espectáculo: humor exagerado, celebridades, efectos especiales. Ese lenguaje sigue presente, pero hoy convive con otro mucho más emocional.
Cada vez más marcas hablan —de forma directa o indirecta— de:
- conexión humana
- pertenencia
- nostalgia
- cuidado
- familia
- comunidad
Aunque no lo llamen wellness, lo es. Porque el bienestar también vive en sentirse visto, validado y acompañado.
¿Cuánta publicidad del Super Bowl habla realmente de wellness?
Más de la que parece. Algunos anuncios lo hacen de forma explícita: productos de salud, descanso, alimentación funcional, seguros, bienestar emocional. Otros lo hacen desde un lugar más narrativo, sin mencionar la palabra.
Hablan de:
- volver a casa
- cuidar a otros
- envejecer con dignidad
- descansar sin culpa
- soltar expectativas irreales
Mensajes que conectan porque llegan en un momento del año donde muchas personas se sienten cansadas, no eufóricas.
También están los que siguen apostando por:
- consumo excesivo
- éxito ligado solo al rendimiento
- aspiraciones desconectadas de la realidad emocional actual
- humor vacío, sin contexto
No son anuncios “malos”, pero sí menos sintonizados. En un entorno saturado, la atención ya no se gana con ruido, sino con empatía.
Lo más interesante no es que hablen de bienestar, sino cómo lo hacen.
Las que logran conectar no prometen arreglarte la vida ni te dicen cómo deberías sentirte. Solo reconocen una emoción real y la ponen en el centro. El Super Bowl confirma algo que ya vemos en otros espacios culturales: el wellness dejó de ser una categoría para convertirse en un lenguaje compartido.
No se trata de estar bien todo el tiempo, sino de sentirnos acompañados en lo que sí estamos sintiendo.
Tal vez por eso los anuncios que más permanecen no son los más ruidosos, sino los más honestos. Los que entienden que hoy conectar vale más que impresionar.